A las ánimas benditas
no se les cierra la puerta,
se les dice que perdonen
y ellas se van tan contentas.
A las ánimas benditas
dadle limosna, devotos,
que puede ser que otro año
la pidan para vosotros.
A las ánimas traemos
pintadas en este cuadro,
Jesús y la Magdalena
y la Virgen del Rosario.
Entro por la sacristía,
salgo por el campanario,
a darle los buenos días
a la Virgen del Rosario.