Este romance, que se puede escuchar en toda el área de influencia hispánica debido a su gran popularidad, resulta ser el primero que aparece documentado gracias a la transcripción que un estudiante de Bolonia, Jaume de Olesa, realizó en el año 1421, tal como aseveran la mayor parte de los estudiosos, entre ellos Menéndez Pidal.
Otros, como Milá, sitúan este romance en una época posterior, basándose en la aparición de un pliego suelto con el romance impreso en 1530.
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