Cuando
Francisco Asenjo Barbieri descubre y publica en el año
1890 el «Cancionero Musical de los siglos XV y
XVI», obra que más tarde alcanzaría
difusión mundial con el nombre de «Cancionero
de Palacio», prestó un servicio inestimable
a la musicología en general y al conocimiento
de la música de la época en particular.
Además de la casi totalidad de la obra de Juan
del Enzina aparecen gran cantidad de canciones anónimas
y populares que quedaron fijadas en él, como
es el caso de «Las Tres Morillas», incluida
en esta grabación por su probable origen como
canción obscena. En el mismo «Cancionero
de Palacio» aparecen dos versiones, la clásica
y otra firmada por Dē. Fernández (folio xvj,
segunda), más explicativa y en la que el sentido
primitivo se puede apreciar con mayor claridad.
Recordemos, por fin, que la transcripción y polifonía
corresponden a la versión de Miguel Querol (Música
Hispana XI, Instituto de Musicología, pág.
6, serie B, polif.2).
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