No es infrecuente la asociación de ritmos diferentes,
de bailes diversos en el repertorio de nuestras danzas
tradicionales; cabe citar como ejemplo máximo
la existencia de los «rondones», piezas
cantadas y bailables en parte, formadas por la sucesión
ininterrumpida de un romance (de tema diverso: bíblicos,
antiguos, de autor culto o de cordel) seguido de jota
y seguidilla. Famosos son los de la provincia de Avila:
Mijares, Piedralaves y Candeleda.
En Segura de la Sierra, mejor dicho, en toda la comarca,
ejecutan estas piezas, que comienzan con un número
variable de seguidillas tras las cuales se intercala
la jota, sin solución de continuidad, para finalizar
con la última seguidilla.
Es esta danza, la seguidilla, una de las más
representativas de entre las españolas, remontándose
sus orígenes al siglo XVI en la región
manchega. Ha dado lugar a numerosas variantes algunas
de las cuales adquirieron hace tiempo personalidad propia:
así en el siglo XVIII una variante de Andalucía
occidental produjo las sevillanas mientras que en la
zona oriental la evolución quedaría jalonada
por variantes previas muy peculiares, como la de Segura
de la Sierra en Jaén, la de Huéscar en
Granada, para un poco más al este, ya en la provincia
de Almería (María, Vélez-Rubio,
Chiribel), avanzar en su diferenciación dando
lugar a las parrandas.
Con respecto a la jota hay que destacar en primer lugar
su enorme grado de difusión: en la práctica
totalidad de España se puede identificar como
danza tradicional; desde Galicia, donde la llaman brincaderia,
hasta Cataluña, pasando por Asturias, Castilla,
Andalucía aparte, lógicamente, Aragón.
En Jaén alcanza un gran número de variantes
que se encuentran casi siempre como danza individualizada,
aunque en ocasiones, como la aparece en la grabación,
se asocia a la seguidilla.
Seguidillas
con Jota
or tus piernas arriba,
voy como un topo
y en llegando a la pila
mojo el «guisopo»
En el culo del arca,
tengo una cosa:
una cabeza de ajos
gorda y hermosa.
A tu madre la he visto
en la bodega,
como estaba borracha
ya no se acuerda.
La mujer chiquitica
tiene tres faltas:
barrigona, tetona,
corta de patas.
¡Ay que me ha dado!...
una «patá» un mosquito
recién herrado,
mira niña
lo que me han dado. |
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