El romancero posee una enorme variedad temática:
los hay bíblicos, novelescos, de fidelidades
y engaños, de moros, de tragedias familiares,
religiosos, líricos, pastoriles, etc., así
como también romances vulgares, de ciego, que
poseen una clara predilección por las historias
truculentas, sangrientas, desgarradoras, con trágicos
finales y casi siempre moralejas aleccionadoras.
A este último tipo pertenece el romance de Tolano,
que presentamos en versión fragmentaria, incompleta,
debido a su reciente factura que hace difícil
obtener de los informantes versiones completas sin caer
en el peligro de reproducir viejas heridas.
El lugar donde se desarrolla la historia es el camino
que une el pueblo de Bélmez de la Moraleda con
la cercana aldea de Bélmez.
Tarde
de fiesta era,
día de Santa Isabel.
Va tranquilo a ver la novia
a la fiesta de Bélmez.
Con revólver en mano,
de noche no se ve
y «tie’que» volver de noche
y de noche ha de volver.
Pensando en el camino:
«A mi novia casaré;
le regalaré una toca
y peinillas «p’al» clavel».
Ha llegado al cortijo,
en la puerta la fue a ver
hablando con el Tolano,
de los Tolanos, Manuel. |
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