Un hermano le dice a otro hermano:
levántate hermano, vamos a munir,
a rezar el rosario a la Aurora
si el Reino del Cielo queréis alcanzar,
hermanos llegad.
El demonio, como es tan travieso,
ha cogido un yeso y ha roto un farol,
y salieron los Padres Franciscos,
qué tusa le dieron en el callejón.
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